
Como ya hemos estado viendo a lo largo de la meteórica carrera de los holandeses, cada disco tiene un tema central en torno al cual giran la mayoría de cortes que se encuentran dentro. Quizá en este sentido, su disco de presentación, el que hablare hoy, “The Phantom Agony” es el menos conceptual de los que tienen en su haber. De hecho, las canciones hablan de acontecimientos ocurridos durante la composición del trabajo. Aún así encontramos muchos temas que tratan sobre la “agonía” (de ahí el título) en algún modo, como por ejemplo la compleja balada con tintes agresivos hacia la mitad “Cry for the Moon”, que trata sobre el abuso de niños a manos de sacerdotes católicos. U otra buena candidata a representar esta temática sería “Façade of Reality”, que trata sobre los ataques terroristas del 11 de Septiembre (la canción incluso contiene dos fragmentos del discurso de Tony Blair).
Hablando de los componentes que siguen en el grupo tras estos siete años, empezando por la entonces adolescente y tímida mezzosoprano Simone Simons, que en aquel momento era la novia de Mark Jansen, nos ofrece en estas nueve melodías sus tonos más dulces e inocentes de los que llevamos escuchados hasta la fecha (ahora ya no es tan tímida y tiene bastantes más tablas como para ponerse más agresiva y dominante tanto en el escenario como en los últimos trabajos del grupo). Mark, el creador del grupo, destaca con sus gruñidos y sus contundentes guitarras. Y los jóvenes y noveles Yves Huts al bajo y Coen Janssen al piano y a los teclados hacen un trabajo impecable. El segundo a las cuerdas Ad Sluijter y el batería Jeroen Simons (que ya no están en la banda), sin duda dejaron huella en este trabajo (así como en los dos posteriores).
Un par de denominadores comunes: en “The Phantom Agony” como en los tres posteriores el productor fue Sascha Paeth, y entre los componentes del coro se encontraba su esposa, Amanda Sommerville, la cuál ha sido sustituta de Simone en una ocasión en medio de una gira por motivos de salud de la pelirroja. Cada disco dista 2 años del anterior. Todos los discos empiezan con una introducción de algo más de un minuto, una melodía muy épica y muy característica, fácilmente reconocible desde sus primeras notas. Casi todas las letras en toda la discografía de la banda tienen que ver con la religión. Y, como ya hiciera Mark en su anterior agrupación, se inician las sagas de 3 canciones por álbum que definen la temática y unen el conjunto.
En “The Phantom Agony” nos encontramos con la segunda trilogía de “The Embrace that Smothers”, que ya comenzó en el año 2000 en aquel “Prison of Desire” de los desaparecidos After Forever. La misma trilogía ocupa parte del tercer disco de Epica, “The Divine Conspiracy”. La saga habla de los peligros de la religión, y las letras están en inglés y en latín. Teniendo esto y lo ya hablado en cuenta, y viendo que en los otros dos discos de la formación neerlandesa han empezado otra saga (“A new age dawns”), el nuevo disco esta confirmado para el 9 de marzo del 2012 y , y que por ser un número impar (el quinto en su carrera) contendrá temas concernientes a la saga “The Embrace that Smothers”.
Y volviendo al disco que nos atañe, “The Phantom Agony” sentó las bases de lo que hoy es su sonido característico, un symphonic metal con tintes de power, aunque también juegan en cada nuevo cd con el progressive en un tema de aproximadamente 10 minutos. En este caso, la canción homónima es la elegida para el despliegue de instrumentos, mezcla de voces y coros en toda su plenitud. También destacables son la preciosa “Feint” (escrita tras el asesinato de un político holandés), la lacrimógena y emotiva “Run for a fall” (escrita por Mark a modo de catarsis para expresar su frustración con sus ex-compañeros en After Forever), y por supuesto la pegadiza, potente y siempre coreada en todos los directos por ser de sus temas estrella “Sensorium”.
Lo que no nos cabe duda es que tras ocho años, “The Phantom Agony” no ha envejecido. Nos dio a conocer a un grupo que no ha hecho más que evolucionar, tanto a nivel musical, como de letras, y por supuesto cada uno de sus integrantes. Cada vez que se le da otra vuelta cuando ha pasado un poco de tiempo, se descubren nuevas pinceladas, y el oyente recuerda porqué este disco gustó tanto entonces y anima a seguir con el resto de trabajos posteriores. Desde luego, yo estoy impaciente por escuchar el próximo trabajo de ellos
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