miércoles, 14 de marzo de 2012

Pesadilla en la cocina


Hace tiempo que quería hablar sobre un programa que llevo un año y medio enganchado y no sabia como enfocar la reseña-critica. Los ingredientes son: un restaurante norteamericano o británico según la versión que se va a la ruina, un famoso chef escoces y un cabeza de turco, normalmente el cocinero o maître.

Este rality básicamente consiste en que Gordom Ramsay, un famoso chef escoces con doce estrellas Michelin, un imperio empresarial a sus espaldas y un vocabulario grosero y directo (así es como parece que mucha gente es la única forma que tienen de enterarse de que lo están haciendo muy mal), vaya a tu negocio al borde de la ruina en el que has puesto tus ilusiones sueños y ahorros, analice sus debilidades, y claro está, te de las pautas para reconducirlo.

Pero claro esta, no todo sera tan facil, ya que cada programa la fauna es para verla, un chef que está más interesado en alimentar su ego que en alimentar a su clientela, unos cocineros y ayudantes de cocina que se pasan el día comiendo en la cocina y fumando porros mientras ven como el establecimiento se va al garete, o un tipo que dice que sus pizzas son las mejores del mundo y no va ni Cristo a comer a su restaurante, son algunos personajes bariopintos que hace que os recomiende el visionado de este programa. Las risas están aseguradas.

Pero no todo en este programa son risas, aunque estoy seguro que a los participantes se les selecciona para dar espectáculo al programa, lo mejor y lo mas interesante de este es el nivel de exigencia del chef lo que, unido a su carácter difícil, hace que el paso por el programa sea una tortura para los que participan en él.

Práticamente todos los capítulos tiene la misma forma: se presente el restaurante con los problemas que tiene,Gordon viaja al lugar lo inspecciona como cliente y después pide un par de platos especiales de la carta y los critica (con un sarcasmo que ya te deja las primeras risas). Después se pone manos a la obra en reorientar el garito, adaptar la carta, cambiar todo aquello que funciona mal, etc.


Eso sí, lo mejor viene cuando inspecciona la cocina, la nevera o la despensa( y se encuentra comida podrida o sucedáneos que hacen pasar por pescado y marisco ) y la gran mayoría de sitios están sucios, grasientos, con moho y al criticarlo al dueño este le suelta que se limpió "ayer" con todo su morro. Incluso te descojonas cómo es la gente, que pide ayuda y son duros de pelar, no cambian su visión de las cosas y siguen ahí errando hasta que no le das una patada y les muestra que de otra forma diferente el restaurante iría muchísimo mejor.


Algunos minutos mas tarde, Ramsay monta en cólera y empieza a lanzarles puyas a los dueños, a las que se unen los cocineros y las camareras. El mosqueo aumenta cuando presencia el primer turno de cenas: clientes que esperan una hora por su comida, platos fríos y crudos devueltos, caos en la cocina, dueños que no saben ni cómo se escribe "autoridad"... Entonces vienen las peleas con los dueños y con el chef del restaurante (generalmente un hispano con bastante mal genio y que, a veces, ni habla inglés) jaleadas por el personal, la remodelación del local y del menú y la noche de la reapertura, que siempre empieza fatal y termina con éxito.

Durante los capítulos, Ramsay siempre sale cuatro o cinco veces a desahogarse con un cámara (al que, aparentemente, pagan únicamente para que pase los días en la puerta trasera esperando a estos momentos). Todos los cocineros hacen lo que les da la gana, responden de mala manera y mandan a paseo a los dueños, y llega un momento en el que el chef del restaurante que se está yendo al garete estalla y se larga a mitad del trabajo en un coche desvencijado que está aparcado en el callejón trasero (que, por cierto, es el típico callejón de restaurante de las películas, mal asfaltado, estrecho y lleno de basura), aunque generalmente termina volviendo. Siempre hay una camarera, que es la única que tiene un poco de cerebro, que hace comentarios sarcásticos sobre la comida, la decoración y los dueños, sin importarle quién la escucha (se ve que en Estados Unidos los contratados se permiten muchas más libertades con sus jefes que aquí), y los clientes soportan todo tipo de tropelías y expresan sus quejas con unos modales y un léxico exquisitos

El programa divierte, sobre todo si se ve doblado (en inglés Gordon Ramsay no chilla tanto, así que los insultos lucen menos), pero después de unos capítulos cansa por la sensación de que todo está demasiado preparado. O, al menos, eso es de lo que intento autoconvencerme porque no quiero pensar que es todo verdad y que en un país civilizado las autoridades sanitarias permiten que restaurantes que sirven comida podrida permanezcan abiertos.

Así que les recomiendo este entretenido programa y recomiendo ver solamente un par de episodios a la semana para no cansarte de el.



PD: Dedicado a mi colega, el chef Greg Daniels Jackson por ser unas de las pocas personas que sigue este programa y que conocen a Gordon Ramsay.


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