
ATENCIÓN/SPOILER: CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL ARGUMENTO
LA SERIE: David Lynch y Mark Frost, 30 capitulos, 1990-1991, Estados Unidos
Llego al pueblo de Twin Peaks veintidós despues de su creación y solo puedo decir gracias señor Lynch, gracias señor Frost por crear lo que al día de hoy se ha convertido en mi segunda serie favorita después de Perdidos.
Expediente X, Perdidos, Héroes, Carnivale . Ninguna de esas producciones solo por poner unos pocos ejemplos habría visto la luz sin Twin Peaks, la serie que consiguió engañar y enganchar haciendo creer que esto iba sobre " Laura Palmer?". Y no va de eso, en absoluto, pues el asesinato solo es el hilo conductor para mostrarnos la vida de un pueblo extraño y sus, aún más, surrealistas habitantes.
Pero ya esta bien de irme por las ramas, es hora de presentar esta joya televisiva que como el buen vino mejora con los años.
Una de las más bellas melodías creadas jamás para una serie de televisión abre los fantásticos créditos de inicio de esta fabulosa producción de intriga bañada en surrealismo, atrapada por una atmósfera que se convierte en especial por lo misterioso y enigmático de la misma, y que delata el lugar en el que nos encontramos: es Twin Peaks, un pequeño y apacible pueblo maderero, consternado por la trágica muerte de la joven que daría paso a una de las preguntas más populares de toda la extensión televisiva: ¿quién mató a Laura Palmer?. Todos parecen desconcertados y aturdidos ante el asesinato de una chica feliz, amistosa, popular e hija de una buena familia. Para investigar su asesinato, la oficina del Sheriff, dirigida por Harry S. Truman (Michael Ontkean), que comparte nombre con el trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, inicia sus pesquisas a la espera de la llegada del personaje más emblemático de la serie: el agente especial del FBI, Dale Cooper (Kyle MacLachlan),
Sorprende cómo David Lynch pudo convertir la vida de esa alegre localidad rural en uno de los lugares más indescifrables y recónditos del universo. No es sólo el nivel de suspense al que se eleva esta producción debido al célebre asesinato de Laura Palmer, sino todo en general: un gesto, una mirada, un detalle o cualquiera de los muchos personajes peculiares que, con sus ambiciones y temores, recorren el pueblo acompañados por sus secretos y una agridulce felicidad. Resulta curiosa la magnífica relación existente entre la oficina del Sheriff y la oficina del FBI. Lejos de los estereotipos acostumbrados, en Twin Peaks ambos cuerpos colaboran de una forma que va más allá de la mera cordialidad, sentando las bases de la amistad y del afecto más verdadero. Veintidóss años después del estreno de la serie, las historias vertidas desde su argumento no han parecido envejecer demasiado: a pesar de los aspectos estéticos desfasados de algunos de sus personajes, la excelencia (salvo las excepciones de las prescindibles subtramas correspondientes a Nadine o la relación cuasi-infantil del ayudante del Sheriff con Lucy Moran) de su atemporal guión hace de “Twin Peaks” una merecida serie de culto, llena de enseñanzas, dilemas morales y confianza o esperanza en los seres humanos.
Qué grato resulta ver al bueno del metódico, didáctico y admirable agente especial del FBI Dale Cooper, apasionado de la filosofía tibetana, tomarse su preciado café con una sonrisa de oreja a oreja, mientras la persona que tiene enfrente, sea quien sea, le devuelve el mismo nivel de amabilidad. O el siempre risueño y agradable Sheriff Truman.
Y a cualquiera de las preciosas protagonistas: las camareras Shelly Johnson y Norma Jennings, la poderosa Joan Chen, la sensual e inquieta Audrey Horne… Resultan entrañables el inocentón James Marshall, el doctor Will Hayward, el gran Pete Martell (Jack Nance) y el instructivo mayor Garland Briggs, siempre con un buen discurso que ofrecer. También hay hueco para la desaprensión y la codicia en los personajes del repugnante Benjamin Horne, la fría y calculadora Catherin Martell y el chanchullero pero con buen corazon Bobby Briggs.
Los misterios de “Twin Peaks” se extienden a lo largo de 30 inolvidables capítulos, divididos en dos temporadas en las que todas las historias principales nacen o están relacionadas de alguna manera con el asesinato de Laura Palmer. El interés que se produce sobre la serie es constante al conservar toda la producción una constante regularidad que a veces se permite engañarnos: el capítulo que aparentemente es el más normal muchas veces es aquel que deja la incógnita más grande. Es un mérito que una serie de estas características se desarrolle de una forma tan original: investigaciones y vida rural, pero con extrañas e hipnóticas apariciones surrealistas que hacen preguntarse, tanto al espectador como a los personajes, si lo que se está viendo es cierto o es una realidad imaginada.
El apartado musical no sólo es maravilloso, uno de los mejores creados para una serie, o excepcional, sino que es, además, imprescindible para la serie, al estar ligados todos los temas de la banda sonora de una forma directa con el metraje. Aunque con el paso de los capítulos, la música vaya apareciendo de una manera menos selectiva, al menos en la primera temporada, cada personaje o situación, tiene su propia melodía.
En definitiva, una serie maravillosa, emblemática, magnífica, llena de hipnótica intriga, original, auténtica y sólo afectada en ocasiones por la excesiva parodia de algunas subtramas. “Twin Peaks” atrapa y cautiva hasta enamorar, construyendo su producto desde la fuerza de toda una serie de inolvidables personajes siempre comandados por uno de los mejores agentes del FBI que se pueden encontrar entre la pequeña y la gran pantalla: Dale Cooper. David Lynch, junto al trabajo de toda la producción y resto de directores que guían los capítulos, escribe esta fábula, una fantasía llena de gente amable con situaciones amistosas y llenas de cariño, que ven su
espejo en el egoísmo y vida despreciable de algunas personas. La serie parece invitarnos a la felicidad, una máxima que difícilmente puede conseguirse sin renunciar a los prejuicios sobre la gente y las cosas, o sin demostrar bondad en nuestras acciones. Hacen falta muchas personas como Dale Cooper, el Sheriff Truman o el Mayor Briggs para que podamos vivir en un mundo mejor. De momento, nos quedan pequeñas joyas como esta serie, que no sólo entretiene, sino que enseña, acerca, fascinan y te involucra en un mundo maravilloso que sólo pretende escapar de las garras del mal.
Sorprende cómo David Lynch pudo convertir la vida de esa alegre localidad rural en uno de los lugares más indescifrables y recónditos del universo. No es sólo el nivel de suspense al que se eleva esta producción debido al célebre asesinato de Laura Palmer, sino todo en general: un gesto, una mirada, un detalle o cualquiera de los muchos personajes peculiares que, con sus ambiciones y temores, recorren el pueblo acompañados por sus secretos y una agridulce felicidad. Resulta curiosa la magnífica relación existente entre la oficina del Sheriff y la oficina del FBI. Lejos de los estereotipos acostumbrados, en Twin Peaks ambos cuerpos colaboran de una forma que va más allá de la mera cordialidad, sentando las bases de la amistad y del afecto más verdadero. Veintidóss años después del estreno de la serie, las historias vertidas desde su argumento no han parecido envejecer demasiado: a pesar de los aspectos estéticos desfasados de algunos de sus personajes, la excelencia (salvo las excepciones de las prescindibles subtramas correspondientes a Nadine o la relación cuasi-infantil del ayudante del Sheriff con Lucy Moran) de su atemporal guión hace de “Twin Peaks” una merecida serie de culto, llena de enseñanzas, dilemas morales y confianza o esperanza en los seres humanos.
Qué grato resulta ver al bueno del metódico, didáctico y admirable agente especial del FBI Dale Cooper, apasionado de la filosofía tibetana, tomarse su preciado café con una sonrisa de oreja a oreja, mientras la persona que tiene enfrente, sea quien sea, le devuelve el mismo nivel de amabilidad. O el siempre risueño y agradable Sheriff Truman.
Y a cualquiera de las preciosas protagonistas: las camareras Shelly Johnson y Norma Jennings, la poderosa Joan Chen, la sensual e inquieta Audrey Horne… Resultan entrañables el inocentón James Marshall, el doctor Will Hayward, el gran Pete Martell (Jack Nance) y el instructivo mayor Garland Briggs, siempre con un buen discurso que ofrecer. También hay hueco para la desaprensión y la codicia en los personajes del repugnante Benjamin Horne, la fría y calculadora Catherin Martell y el chanchullero pero con buen corazon Bobby Briggs.
Los misterios de “Twin Peaks” se extienden a lo largo de 30 inolvidables capítulos, divididos en dos temporadas en las que todas las historias principales nacen o están relacionadas de alguna manera con el asesinato de Laura Palmer. El interés que se produce sobre la serie es constante al conservar toda la producción una constante regularidad que a veces se permite engañarnos: el capítulo que aparentemente es el más normal muchas veces es aquel que deja la incógnita más grande. Es un mérito que una serie de estas características se desarrolle de una forma tan original: investigaciones y vida rural, pero con extrañas e hipnóticas apariciones surrealistas que hacen preguntarse, tanto al espectador como a los personajes, si lo que se está viendo es cierto o es una realidad imaginada.
El apartado musical no sólo es maravilloso, uno de los mejores creados para una serie, o excepcional, sino que es, además, imprescindible para la serie, al estar ligados todos los temas de la banda sonora de una forma directa con el metraje. Aunque con el paso de los capítulos, la música vaya apareciendo de una manera menos selectiva, al menos en la primera temporada, cada personaje o situación, tiene su propia melodía.
En definitiva, una serie maravillosa, emblemática, magnífica, llena de hipnótica intriga, original, auténtica y sólo afectada en ocasiones por la excesiva parodia de algunas subtramas. “Twin Peaks” atrapa y cautiva hasta enamorar, construyendo su producto desde la fuerza de toda una serie de inolvidables personajes siempre comandados por uno de los mejores agentes del FBI que se pueden encontrar entre la pequeña y la gran pantalla: Dale Cooper. David Lynch, junto al trabajo de toda la producción y resto de directores que guían los capítulos, escribe esta fábula, una fantasía llena de gente amable con situaciones amistosas y llenas de cariño, que ven su
espejo en el egoísmo y vida despreciable de algunas personas. La serie parece invitarnos a la felicidad, una máxima que difícilmente puede conseguirse sin renunciar a los prejuicios sobre la gente y las cosas, o sin demostrar bondad en nuestras acciones. Hacen falta muchas personas como Dale Cooper, el Sheriff Truman o el Mayor Briggs para que podamos vivir en un mundo mejor. De momento, nos quedan pequeñas joyas como esta serie, que no sólo entretiene, sino que enseña, acerca, fascinan y te involucra en un mundo maravilloso que sólo pretende escapar de las garras del mal.EL FINAL
Se acabó el calentamiento y a partir de aquí voy a comentar los 30 minutos finales de Twin Peaks detalle a detalle, por lo que si no has visto nunca la locura que sucede en el interior de la mítica y misteriosa habitación roja, será mejor que no sigas leyendo....
Sabía que para el final de Twin Peaks Sabía que para el final el agente Cooper volvería a visitar la misteriosa habitación roja con la que soñó en el capitulo piloto, esa que estaba habitada por un enano(el actor Michael J. Anderson ) que hablaba al revés y que bailaba de manera particularmente extraña, mientras Laura Palmer le susurraba a un envejecido Agente Cooper la identidad de su asesino.
Siempre recordaré aquel momento como uno de los más extraños y surrealistas que he podido ver en una serie pero que finalmente se ha quedado en un simple juego de niños de guarderia, en comparación con lo que nos tenía preparado el señor David Lynch para dar carpetazo a la serie.
No exagero en absoluto cuando digo que han sido los 20 minutos más extraños que he visto en Twin Peaks (y en cualquier otra serie que recuerde). Sabia de sobra el final de la serie y que este ultimo capitulo iba a ser puro universo de Lynch, pero para nada me esperaba esto, este final es una sucesión de imágenes a cada cual más loca, bizarra, surrealista... me quedo sin adjetivos para describirla. Lo mismo sucede en relación a la cara que se me iba quedando con el transcurso de los minutos, sobre todo teniendo en cuenta que sabes que el final del capítulo (y por tanto de la serie) va ha ser en veinte minutos pero ni por asomo puedes imaginarte como acabará esa invitación a la locura que nos estaban sirviendo David Lynch... y Mark Frost (que también añadiría lo suyo, supungo yo).
El Agente Cooper llega(como llega es para una reseña al margen de esta que tambien tiene su miga) al fin a la habitación roja, después de perseguir al secuestradror de Annie, Windom Earle. Nada más entrar puede escuchar una tenebrosa voz que le dice que le están esperando y es aquí cuando se encuentra frente a frente con el enano de sus sueños. Este de primeras le empieza a soltar una serie de frases inconexas (siempre hablando al revés): "cuando vuelvas a verme, no seré yo"; "esta es la habitación de espera"; "¿quieres un café?"; "algunos de tus amigos están aquí". Después de esta última frase, interrumpe en la sala la fallecida Laura Palmer para saludar (guiño de ojo incluído) al Agente Cooper, el cual no sale de su asombro. Esta le suelta que dentro de 25 años le volverá a ver pero que mientras tanto... (momento en que coloca las manos en una curiosa posición). Laura desaparece y en su lugar tenemos al anciano camarero del Gran Hotel del Norte (el que protagonizó la surrealista escena del primer capítulo de la segunda temporada). Este le da su café a Cooper y a continuación aparece brevemente el gigante que también se le aparecía al bueno de Dale en sueños.
Hasta aquí todo estaba siendo hipnótico y extraño(pero no mucho mas que algun que otro capitulo) pero aún quedaba por llegar la verdadera locura en forma de traca final, justo cuando el enano menciona a Bob y suelta la mítica frase de "fuego camina conmigo". Aquí es cuando empieza el show de David Lynch en la dirección: mostrando llamas de fuego, colocando gritos y convirtiendo la sala en una especie de discoteca debido al constante flash de iluminación. El Agente Cooper se cansa y se levanta con la intención de buscar la salida pero resulta que eso no va a ser tarea sencilla. Entre donde entre parece que siempre termina en el mismo lugar. Por el camino se topa con Maddie (la prima de Laura) y nuevamente con el enano, el cual suelta la palabra clave de la serie: Doppelgänger.
Esta palabra se usa para refirirse a un doble fantasmagórico de una persona viva (blanco y en botella...). Realmente este es el momento en que todo se vuelve un caos y empezamos a ver todo típico de escenas surrealistas y bizarras: Laura gritando (modo yuyu on), Annie diciendo que ha visto la cara de su asesino, Leland diciendo que no ha matado a nadie, etc. Finalmente Bob hace apto de presencia, un doble de Cooper aparece en la sala y casi sin saber como ni por qué, conseguimos salir de esa habitación del demonio.

Después de llevar 20 minutos inmersos en la habitación roja, uno ya se podía imaginar cual sería el final del capítulo ( y de la serie) pero tocaba comprobarlo y verlo con los propios ojos del Agente Cooper. Se despierta en su habitación del hotel de siempre, acompañado por el Doctor Hayward y el Sherrif Truman. A priori todo parece una falsa alarma pero en cuanto Cooper se queda solo, se pone a aplastar la pasta dentrífica, para justo después reventar el espejo de un cabezazo. En un lado el rostro ensangrantado de nuestro viejo Dale Cooper, en el otro tenemos a la personificación del mal, Bob. Ambos empiezan a reírse al estilo característico de Twin Peaks y tú te quedas con una cara que no podrás olvidar en la vida ya hayan pasado semanas, meses o años, pues finales tan únicos, locos, mágicos y desconcertantes sabes que no se volverán a repetir y tu maldiciendo por no haber vista esta maravilla mucho antes. Si lo que pretendió David Lynch fue vengarse del canal por la cancelación de la serie y quedarse a la vez con todos los espectadores de Twin Peaks, lo consiguió sobradamente. Anonadado me hayo, hoygan.
¿Broma o jodida obra maestra?, ahí cada uno tendrá su opinión personal, yo me inclino hacia obra maestra, pero lo que está claro, es que el final de Twin Peaks sigue siendo, veintidós años después, único e irrepetible. Hablando de finalizar, soy consciente de que no he comentado cual es el destino final de cada uno de los personajes secundarios de la serie... pero si lo hiciera, entonces esta entrada no acabaría nunca (y hay que tener en cuenta que me queda todavia un rato para escribir), Sobre todo teniendo en cuenta que el desenlace de todos y cada uno de estos, queda totalmente abierto, por lo que podría tirarme horas y horas comentando quienes sobreviven o que hubiera sido de ellos si la serie no hubiera sido cancelada. Quien sabe, a lo mejor un día me animo y lo comento, pero para hablar por primera vez del final de Twin Peaks, no centrarme única y exclusivamente en todo lo sucedido en la habitación roja, sería como una especie de sacrilegio a esta magistral obra que es Twin Peaks. Me ha llevado veintidós años comprobarlo de primera mano pero por fin entiendo y respaldo a todos los que decían que para entender las series como hoy la conocemos, antes tenías que haber visitado tan enigmático y mítico pueblo de 51201 habitantes.
Se acabó el calentamiento y a partir de aquí voy a comentar los 30 minutos finales de Twin Peaks detalle a detalle, por lo que si no has visto nunca la locura que sucede en el interior de la mítica y misteriosa habitación roja, será mejor que no sigas leyendo....
Sabía que para el final de Twin Peaks Sabía que para el final el agente Cooper volvería a visitar la misteriosa habitación roja con la que soñó en el capitulo piloto, esa que estaba habitada por un enano(el actor Michael J. Anderson ) que hablaba al revés y que bailaba de manera particularmente extraña, mientras Laura Palmer le susurraba a un envejecido Agente Cooper la identidad de su asesino.Siempre recordaré aquel momento como uno de los más extraños y surrealistas que he podido ver en una serie pero que finalmente se ha quedado en un simple juego de niños de guarderia, en comparación con lo que nos tenía preparado el señor David Lynch para dar carpetazo a la serie.
No exagero en absoluto cuando digo que han sido los 20 minutos más extraños que he visto en Twin Peaks (y en cualquier otra serie que recuerde). Sabia de sobra el final de la serie y que este ultimo capitulo iba a ser puro universo de Lynch, pero para nada me esperaba esto, este final es una sucesión de imágenes a cada cual más loca, bizarra, surrealista... me quedo sin adjetivos para describirla. Lo mismo sucede en relación a la cara que se me iba quedando con el transcurso de los minutos, sobre todo teniendo en cuenta que sabes que el final del capítulo (y por tanto de la serie) va ha ser en veinte minutos pero ni por asomo puedes imaginarte como acabará esa invitación a la locura que nos estaban sirviendo David Lynch... y Mark Frost (que también añadiría lo suyo, supungo yo).
El Agente Cooper llega(como llega es para una reseña al margen de esta que tambien tiene su miga) al fin a la habitación roja, después de perseguir al secuestradror de Annie, Windom Earle. Nada más entrar puede escuchar una tenebrosa voz que le dice que le están esperando y es aquí cuando se encuentra frente a frente con el enano de sus sueños. Este de primeras le empieza a soltar una serie de frases inconexas (siempre hablando al revés): "cuando vuelvas a verme, no seré yo"; "esta es la habitación de espera"; "¿quieres un café?"; "algunos de tus amigos están aquí". Después de esta última frase, interrumpe en la sala la fallecida Laura Palmer para saludar (guiño de ojo incluído) al Agente Cooper, el cual no sale de su asombro. Esta le suelta que dentro de 25 años le volverá a ver pero que mientras tanto... (momento en que coloca las manos en una curiosa posición). Laura desaparece y en su lugar tenemos al anciano camarero del Gran Hotel del Norte (el que protagonizó la surrealista escena del primer capítulo de la segunda temporada). Este le da su café a Cooper y a continuación aparece brevemente el gigante que también se le aparecía al bueno de Dale en sueños.
Hasta aquí todo estaba siendo hipnótico y extraño(pero no mucho mas que algun que otro capitulo) pero aún quedaba por llegar la verdadera locura en forma de traca final, justo cuando el enano menciona a Bob y suelta la mítica frase de "fuego camina conmigo". Aquí es cuando empieza el show de David Lynch en la dirección: mostrando llamas de fuego, colocando gritos y convirtiendo la sala en una especie de discoteca debido al constante flash de iluminación. El Agente Cooper se cansa y se levanta con la intención de buscar la salida pero resulta que eso no va a ser tarea sencilla. Entre donde entre parece que siempre termina en el mismo lugar. Por el camino se topa con Maddie (la prima de Laura) y nuevamente con el enano, el cual suelta la palabra clave de la serie: Doppelgänger.
Esta palabra se usa para refirirse a un doble fantasmagórico de una persona viva (blanco y en botella...). Realmente este es el momento en que todo se vuelve un caos y empezamos a ver todo típico de escenas surrealistas y bizarras: Laura gritando (modo yuyu on), Annie diciendo que ha visto la cara de su asesino, Leland diciendo que no ha matado a nadie, etc. Finalmente Bob hace apto de presencia, un doble de Cooper aparece en la sala y casi sin saber como ni por qué, conseguimos salir de esa habitación del demonio.

Después de llevar 20 minutos inmersos en la habitación roja, uno ya se podía imaginar cual sería el final del capítulo ( y de la serie) pero tocaba comprobarlo y verlo con los propios ojos del Agente Cooper. Se despierta en su habitación del hotel de siempre, acompañado por el Doctor Hayward y el Sherrif Truman. A priori todo parece una falsa alarma pero en cuanto Cooper se queda solo, se pone a aplastar la pasta dentrífica, para justo después reventar el espejo de un cabezazo. En un lado el rostro ensangrantado de nuestro viejo Dale Cooper, en el otro tenemos a la personificación del mal, Bob. Ambos empiezan a reírse al estilo característico de Twin Peaks y tú te quedas con una cara que no podrás olvidar en la vida ya hayan pasado semanas, meses o años, pues finales tan únicos, locos, mágicos y desconcertantes sabes que no se volverán a repetir y tu maldiciendo por no haber vista esta maravilla mucho antes. Si lo que pretendió David Lynch fue vengarse del canal por la cancelación de la serie y quedarse a la vez con todos los espectadores de Twin Peaks, lo consiguió sobradamente. Anonadado me hayo, hoygan.
¿Broma o jodida obra maestra?, ahí cada uno tendrá su opinión personal, yo me inclino hacia obra maestra, pero lo que está claro, es que el final de Twin Peaks sigue siendo, veintidós años después, único e irrepetible. Hablando de finalizar, soy consciente de que no he comentado cual es el destino final de cada uno de los personajes secundarios de la serie... pero si lo hiciera, entonces esta entrada no acabaría nunca (y hay que tener en cuenta que me queda todavia un rato para escribir), Sobre todo teniendo en cuenta que el desenlace de todos y cada uno de estos, queda totalmente abierto, por lo que podría tirarme horas y horas comentando quienes sobreviven o que hubiera sido de ellos si la serie no hubiera sido cancelada. Quien sabe, a lo mejor un día me animo y lo comento, pero para hablar por primera vez del final de Twin Peaks, no centrarme única y exclusivamente en todo lo sucedido en la habitación roja, sería como una especie de sacrilegio a esta magistral obra que es Twin Peaks. Me ha llevado veintidós años comprobarlo de primera mano pero por fin entiendo y respaldo a todos los que decían que para entender las series como hoy la conocemos, antes tenías que haber visitado tan enigmático y mítico pueblo de 51201 habitantes.
EL LIBRO

El diario secreto de Laura Palmer(Jennifer Lynch, 1990)
En la serie, el diario es casi un protagonista más y oculta secretos que facilitan la resolución del caso. Jennifer Lynch (hija del creador de la historia, el cual le ayudó en la realización) reproduce fielmente la atmósfera de la serie, encarnando el personaje de Laura y reconstruyendo los años que preceden a su fatídico destino. El ficticio manuscrito crea un enlace con el lector desde sus primeras páginas, sumergiéndonos en la problemática vida de una adolescente adorada por todos y, sin embargo, muy infeliz y con la sospecha de que ella moriría pronto. El diario expone vivencias duras de leer, llegando a conseguir que olvidemos que es una historia ficticia (no obstante, ¿no toda ficción se crea de una base real?) y siendo una pieza clave para llegar a comprender todos los entresijos de la serie que marcó a la televisión de aquel entonces.
En el diario, Laura nos cuenta su día a día y cómo pasó de ser una niña dulce y mimada a una joven viviendo al limite y presintiendo que iba a morir pronto...
"22 de julio de 1988 Querido diario: Mis dulces dieciséis... Esto me parece un sueño, un mal sueño, un sueño triste, sobre una niñita que se pasó la vida soñando con sus dulces dieciséis. Ay, querido diario, qué imágenes tan hermosas tenía del chico que iba a quererme, que nunca me iba a dejar. Y de cómo mis amigas y yo iríamos en mi coche nuevo hasta la playa, nos quitaríamos la ropa nos quedaríamos en bikini, y nos zambulliríamos en el agua. Soñaba con que tendría un cuerpo perfecto, una piel perfecta, una familia y un hogar perfectos... sería una alumna con sobresalientes, una chica trabajadora que se ganaba su propio dinero. Quería un pony, un gato y quizá un perro. Donna Hayward estaría a mi lado, y llevaría un vestido de encaje blanco, y nuestros novios pasarían a recogernos a casa. Nuestros padres los adoraban porque teníamos unos padres perfectos. Así eran mis sueños hasta que llegó mi pesadilla. No es que me creyera de verdad que viviría todos esos momentos perfectos, como de cine, pero de todos modos tenía sueños, la esperanza de que todo era posible. No sabes tú bien lo especial y valioso que es soñar despierta... no lo eché de menos hasta que no se me acabó. Sin eso me volví fría, paranoica, desconfiada y presa de todo tipo de cosas horribles. Tú ya conoces gran parte de la verdad.
Mis dulces dieciséis no son lo que creí que serían. Bobby Briggs y yo decidimos tomarnos un descanso y dejar de vernos... creo que está liado con Shelley... da igual. No puedo amar a Bobby del modo que él se merece, y me duele mucho reconocerlo. Ya no estoy tan unida a Donna Hayward. Algo nos ha pasado, hemos crecido juntas, pero de repente, me he alejado de ella.. Ciertas experiencias me han hecho envejecer, me han amargado. Ahora me doy cuenta de que me equivocaba al considerarla una tonta porque nadie la había vuelto amarga... nadie salió del bosque y se acercó a ella para asegurarle que la esperanza no existe. No. Esa vida fue para mí. No tengo un coche nuevo. Mis padres me prestan el de ellos. ¿Para qué quiero uno en el pueblo de Twin Peaks? En realidad no es muy necesario. Intento trabajar mucho, pero debo esforzarme más. Debo trabajar más para redimir todas mis maldades... mis parrandas con cocaína, todo el día, toda la noche, durante meses. Soy una adicta, y he obligado a Bobby a vender drogas, lo amenacé con plantarlo si no lo hacía. Sé que nunca volvería a aceptarme. De todos modos, no me lo merezco. La fachada dura y bien parecida con un corazón de oro... el hombre de mis fantasías. Tengo que dejar la coca. ¡Y el sexo! Sé más de lo que debería saber una chica de mi edad. Mucho más. Sexo que se vuelve cada vez más oscuro. .. se convierte en un acto de venganza más que de amor. ¡Algunas veces me encanta acostarme con mujeres porque sé exactamente cómo satisfacerlas y eso me da tanto control! Me paso todo el tiempo buscando esa fuerza, lo cual explica mi enganche con la cocaína.
Con frecuencia temo acabar en el infierno, condenada por todos mis actos. Tenía un pony. Un pony hermoso. Troy. Tenía las crines del color de la canela. Una vez más soy yo la culpable... aunque en mi vida puede que hayan existido circunstancias que me hicieran creer que lo que hacía era correcto. Pero eso no cuenta. Yo lo eché del establo, atrapada en mi propio sueño de libertad. Yo lo azoté en el culo, con fuerza. Yo observé cómo se alejaba al galope...y creo que se volvió a mirarme una vez, pero yo me di media vuelta y me fui. En cierto modo, ya presentía lo que iba a pasarle por culpa mía. Lo encontraron desnutrido, sin herraduras, con una pata rota, en las vías, cerca de la frontera. Benjamín Horne vio en silencio cómo le metían dos balas en la cabeza. Me he convertido en una ladrona, lo mismo que el visitante. He robado el orgullo, la esperanza y la confianza... Mi gato... no, no pienso revivir aquello. Ya bastante tristeza me causa pensar en ello. Tengo que irme. Hasta más tarde, Laura."
"Querido diario: Acabo de leer lo que escribí ayer y de pronto me siento muy avergonzada de estar viva. La chica que recibió este diario el día en que cumplía doce años murió hace muchos años, y yo, que ocupo su sitio, no he hecho más que burlarme de los sueños que ella tuvo una vez. Tengo dieciséis años, soy una cocainómana impenitente, y una prostituta que se folla a los patrones de su padre, por no mencionar a la mitad del pueblo, y la única diferencia con la semana pasada es que ahora me pagan por hacerlo. Mi vida es lo que la otra persona que esté en el cuarto quiere que sea. Por lo tanto, cuando estoy sola, mi vida no es nada..." "10 de octubre de 1989 Querido diario: Llamé a Josie y le dije que esa noche no íbamos a poder dar la clase hasta por lo menos las diez de la noche. Me dijo que no importaba, que me esperaría. Esa noche me aproveché del hecho de que alguien me deseaba con fervor. Sin embargo, como de costumbre, acabé dándole instrucciones a mi pareja sobre cómo complacerme. Esta experiencia en particular me dejó vacía y con rabia, y sin ningún respeto por otra persona más de este pueblo. Laura" "...Tengo mucho miedo a la muerte. Tengo mucho miedo de que nadie me crea hasta que no haya ocupado el asiento que temo me hayan reservado en la oscuridad."
"El diario de Laura Palmer" no tardó en convertirse en un best-seller y sirvió de base para la creación de una película, "Twin Peaks: Fuego camina conmigo", en la que se relata la última semana de Laura.
Asi que este libro lo recomiendo especialmente a los que quieran ver la serie y aclararse algunas dudas, aunque tambien es disfrutable como libro indenpediante al universo de Twin Peaks.

El diario secreto de Laura Palmer(Jennifer Lynch, 1990)
En la serie, el diario es casi un protagonista más y oculta secretos que facilitan la resolución del caso. Jennifer Lynch (hija del creador de la historia, el cual le ayudó en la realización) reproduce fielmente la atmósfera de la serie, encarnando el personaje de Laura y reconstruyendo los años que preceden a su fatídico destino. El ficticio manuscrito crea un enlace con el lector desde sus primeras páginas, sumergiéndonos en la problemática vida de una adolescente adorada por todos y, sin embargo, muy infeliz y con la sospecha de que ella moriría pronto. El diario expone vivencias duras de leer, llegando a conseguir que olvidemos que es una historia ficticia (no obstante, ¿no toda ficción se crea de una base real?) y siendo una pieza clave para llegar a comprender todos los entresijos de la serie que marcó a la televisión de aquel entonces.
En el diario, Laura nos cuenta su día a día y cómo pasó de ser una niña dulce y mimada a una joven viviendo al limite y presintiendo que iba a morir pronto...
"22 de julio de 1988 Querido diario: Mis dulces dieciséis... Esto me parece un sueño, un mal sueño, un sueño triste, sobre una niñita que se pasó la vida soñando con sus dulces dieciséis. Ay, querido diario, qué imágenes tan hermosas tenía del chico que iba a quererme, que nunca me iba a dejar. Y de cómo mis amigas y yo iríamos en mi coche nuevo hasta la playa, nos quitaríamos la ropa nos quedaríamos en bikini, y nos zambulliríamos en el agua. Soñaba con que tendría un cuerpo perfecto, una piel perfecta, una familia y un hogar perfectos... sería una alumna con sobresalientes, una chica trabajadora que se ganaba su propio dinero. Quería un pony, un gato y quizá un perro. Donna Hayward estaría a mi lado, y llevaría un vestido de encaje blanco, y nuestros novios pasarían a recogernos a casa. Nuestros padres los adoraban porque teníamos unos padres perfectos. Así eran mis sueños hasta que llegó mi pesadilla. No es que me creyera de verdad que viviría todos esos momentos perfectos, como de cine, pero de todos modos tenía sueños, la esperanza de que todo era posible. No sabes tú bien lo especial y valioso que es soñar despierta... no lo eché de menos hasta que no se me acabó. Sin eso me volví fría, paranoica, desconfiada y presa de todo tipo de cosas horribles. Tú ya conoces gran parte de la verdad.
Mis dulces dieciséis no son lo que creí que serían. Bobby Briggs y yo decidimos tomarnos un descanso y dejar de vernos... creo que está liado con Shelley... da igual. No puedo amar a Bobby del modo que él se merece, y me duele mucho reconocerlo. Ya no estoy tan unida a Donna Hayward. Algo nos ha pasado, hemos crecido juntas, pero de repente, me he alejado de ella.. Ciertas experiencias me han hecho envejecer, me han amargado. Ahora me doy cuenta de que me equivocaba al considerarla una tonta porque nadie la había vuelto amarga... nadie salió del bosque y se acercó a ella para asegurarle que la esperanza no existe. No. Esa vida fue para mí. No tengo un coche nuevo. Mis padres me prestan el de ellos. ¿Para qué quiero uno en el pueblo de Twin Peaks? En realidad no es muy necesario. Intento trabajar mucho, pero debo esforzarme más. Debo trabajar más para redimir todas mis maldades... mis parrandas con cocaína, todo el día, toda la noche, durante meses. Soy una adicta, y he obligado a Bobby a vender drogas, lo amenacé con plantarlo si no lo hacía. Sé que nunca volvería a aceptarme. De todos modos, no me lo merezco. La fachada dura y bien parecida con un corazón de oro... el hombre de mis fantasías. Tengo que dejar la coca. ¡Y el sexo! Sé más de lo que debería saber una chica de mi edad. Mucho más. Sexo que se vuelve cada vez más oscuro. .. se convierte en un acto de venganza más que de amor. ¡Algunas veces me encanta acostarme con mujeres porque sé exactamente cómo satisfacerlas y eso me da tanto control! Me paso todo el tiempo buscando esa fuerza, lo cual explica mi enganche con la cocaína.
Con frecuencia temo acabar en el infierno, condenada por todos mis actos. Tenía un pony. Un pony hermoso. Troy. Tenía las crines del color de la canela. Una vez más soy yo la culpable... aunque en mi vida puede que hayan existido circunstancias que me hicieran creer que lo que hacía era correcto. Pero eso no cuenta. Yo lo eché del establo, atrapada en mi propio sueño de libertad. Yo lo azoté en el culo, con fuerza. Yo observé cómo se alejaba al galope...y creo que se volvió a mirarme una vez, pero yo me di media vuelta y me fui. En cierto modo, ya presentía lo que iba a pasarle por culpa mía. Lo encontraron desnutrido, sin herraduras, con una pata rota, en las vías, cerca de la frontera. Benjamín Horne vio en silencio cómo le metían dos balas en la cabeza. Me he convertido en una ladrona, lo mismo que el visitante. He robado el orgullo, la esperanza y la confianza... Mi gato... no, no pienso revivir aquello. Ya bastante tristeza me causa pensar en ello. Tengo que irme. Hasta más tarde, Laura."
"Querido diario: Acabo de leer lo que escribí ayer y de pronto me siento muy avergonzada de estar viva. La chica que recibió este diario el día en que cumplía doce años murió hace muchos años, y yo, que ocupo su sitio, no he hecho más que burlarme de los sueños que ella tuvo una vez. Tengo dieciséis años, soy una cocainómana impenitente, y una prostituta que se folla a los patrones de su padre, por no mencionar a la mitad del pueblo, y la única diferencia con la semana pasada es que ahora me pagan por hacerlo. Mi vida es lo que la otra persona que esté en el cuarto quiere que sea. Por lo tanto, cuando estoy sola, mi vida no es nada..." "10 de octubre de 1989 Querido diario: Llamé a Josie y le dije que esa noche no íbamos a poder dar la clase hasta por lo menos las diez de la noche. Me dijo que no importaba, que me esperaría. Esa noche me aproveché del hecho de que alguien me deseaba con fervor. Sin embargo, como de costumbre, acabé dándole instrucciones a mi pareja sobre cómo complacerme. Esta experiencia en particular me dejó vacía y con rabia, y sin ningún respeto por otra persona más de este pueblo. Laura" "...Tengo mucho miedo a la muerte. Tengo mucho miedo de que nadie me crea hasta que no haya ocupado el asiento que temo me hayan reservado en la oscuridad."
"El diario de Laura Palmer" no tardó en convertirse en un best-seller y sirvió de base para la creación de una película, "Twin Peaks: Fuego camina conmigo", en la que se relata la última semana de Laura.
Asi que este libro lo recomiendo especialmente a los que quieran ver la serie y aclararse algunas dudas, aunque tambien es disfrutable como libro indenpediante al universo de Twin Peaks.
LA PELICULA

Twin Peaks: fuego camina conmigo(David Lynch, 1992)
En 1992, David Lynch estaba en la cúspide del éxito y eso que no lo tuvo facil. Una vez descubierto el misterio de ¿Quién mató a Laura Palmer? y debido a la implicación de Lynch en otros proyectos (el rodaje de Corazón Salvaje), provocó que la serie perdiera el rumbo por culpa de realizadores y guionistas que no entendieron el concepto creado por Lynch, hasta que este, volvió en el último episodio de las serie para cerrarlo de manera precipitada (la serie estaba ya cancelada) pero magistral, con un episodio que más que resolver enigmas, abrió muchos más.
Por lo que su llegada en 1992 con su largometraje de Twin Peaks, que en su origen iba a llamarse "Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo. Los Siete Últimos Días de Laura Palmer y Teresa Banks", era esperado con los cuchillos bien afilados por una crítica y unos seguidores que no perdonaban que su genio independiente y fuera de los circuitos de Hollywood, disfrutara de las mieles del éxito y un respaldo popular ciertamente llamativo.
Nadie esperaba la bomba que Lynch llevaba debajo del brazo. La película fue abucheada y pateada en su premiere en el festival de Cannes, una reacción tan enfervorecida como la previa anterior a su estreno, donde crítica y público en busca de una butaca libre, eran capaces de pagar autenticas fortunas para ser los primeros en verla. La rueda de prensa posterior a la proyección del largometraje no fue precisamente un camino de rosas para Lynch, la cual recuerda el autor como uno de los peores momentos de toda su carrera.
La exagerada reacción negativa hacia el largometraje fue debida a algo muy simple: las expectativas. Unas expectativas que Lynch tiró por la borda, dejando pasmados y con la boca abierta a unos aficionados a su serie y no a su obra, y a unos cinéfilos novatos que solo conocían al autor por su anterior y exitosa película, la menos exigente y comercial, "Corazón Salvaje" una obra mucho más facilmente digerible que este Twin Peaks fílmico, que devolvio al Lynch más sombrío y hermético de "Cabeza Borradora" y que sirve de prólogo y pie a su trilogía más abstracta y compleja, formada por "Carretera Perdida", "Mulholland Drive" e "Inland Empire".
Ya desde sus primeros minutos, Lynch juega al despiste y a romper expectativas, en unos créditos que sirven como preámbulo del discurso de Lynch a lo largo de todo el filme. La nieve estática de un televisor sirve como escenario de unos créditos bajo el lánguido y magistral tema principal de la película compuesto por Angelo Badalamenti. Esa calma y apaciguamiento queda rota al terminar los créditos por el estallido del televisor provocado por un hacha y el ensordecedor y terrorífico grito de una mujer asesinada en off. Lynch lo dejo claro en una entrevista horas antes de el primer pase al publico: Esto no es la serie televisiva que todos queréis y amáis. Esto es mi película y no tengo porqué censurarme.
La primera media hora de la película nos retrotrae a un caso criminal que se mencionaba pero no se desarrollaba en la serie en su episodio piloto y al que no se le daba más importancia que el hecho de que el crimen de Teresa Banks seguía el mismo modus operandi que el ocurrido a Laura Palmer. En esta media hora, Lynch nos descubre un pueblo similar a Twin Peaks pero en negativo a través de varios aspectos. El primero, el nuevo agente del FBI, Chester Desmond, interpretado por el cantante Chris Isaak, el cual ya había colaborado con varios temas de su propia cosecha en la banda sonora de "Corazón Salvaje" y que aquí interpreta a un agente que es el reverso negativo del jovial, amigable y carismático Agente Cooper. Desmond, junto al agente Stanley interpretado por un sorprendente Kiefer Shuterland en un papel completamente diferente al que nos tiene acostumbrados y que aquí es un personaje similar al del Henry Spencer de "Cabeza Borradora", una mente privilegiada con escasas habilidades sociales.
Pero el reverso negativo no se queda ahí. Mientras en Twin Peaks la serie, tenemos un cadáver bello y glamouroso como es el de Laura Palmer, cuyo rostro y cuerpo está en paz, aquí tenemos el cuerpo rígido y desencajado de Teresa Banks, y si la autopsia de Laura Palmer era realizada en un entorno frío y aséptico, aquí la autopsia es realizada en un almacén sórdido e insalubre. La policía de Deer Meadow, el pueblo donde aparece muerta Teresa Banks, es hostil y desagradable sirviendo como espejo en negativo de los entrañables y serviciales Sheriff Truman, el agente Andy Brennan y la secretaria Lucy. Y si el espectador de la serie añoraba el café Doble R, sus bellas camareras, y su delicioso café y tartas de cerezas, en Deer Meadow, tenemos su contrapartida con una dueña de la cafetería vulgar y una comida deleznable.
Lynch junta los misterios del serial y la enigmática frase del Hombre de Otro Lugar, "Let's Rock" con el destino del agente Desmond lo que hace que el agente Cooper tenga que hacer acto de presencia en la localidad, aunque previamente seamos testigos de la que quizá es una de las mejores escenas de la pelicula, que transcurre en las oficinas del FBI y que tiene como protagonistas a Gordon Cole, Cooper, el cascarrabias Agente
Rosenfeld y el agente Philip Jefries,(David Bowie )viajero temporal perteneciente a una subtrama que fue mutilada en el montaje final de un filme cuyo montaje original traspasaba las cinco horas de duracion y que nunca ha visto la luz. En esta escena, donde Lynch da rienda suelta a todo su ingenio, somos testigos de un acontecimiento que hace que esta película no pueda considerarse una precuela de la serie, sino también una secuela de la misma, en el momento que el personaje interpretado por David Bowie señala inquisitivamente al agente Cooper y pregunta al resto de la sala si saben quién es realmente el que está ahí con ellos. El seguidor de la serie sabrá que Cooper esta poseído por la entidad maligna Bob en el final de la serie, haciendo que esa escena provoque un escalofrío a sus seguidores, por lo revelador del asunto.
Finalizada esta primera parte o prólogo de la película, y tras un monólogo de Cooper a su fiel Diane, la película cambia de tercio y de tono con el reconocible paisaje de Twin Peaks, que aparecían en los créditos de la serie y los queridos acordes del tema principal de la misma. El público respira aliviado. Tras media hora de personajes desconocidos, ambientes sucios y deprimentes y un tono que en nada recordaba a la serie, volvemos a terrenos familiares y conocidos. Craso error.
Lo primero que vemos al entrar de nuevo al mundo de Twin Peaks, es un travelling de Laura Palmer, andando por un vecindario de ensueño, de irrealidad, donde todo es felicidad y alegría, se reune con su mejor amiga, Donna Hayward (interpretada en el filme por la actriz Moira Kelly, debido a que la interprete original Lara Flynn Boyle, se negó a aparecer en la película) y son piropeadas por sus novios oficiales Bobby y Mike. Pero poco después veremos que no es oro todo lo que reluce en la artificialmente inocente e inofensiva población de Twin Peaks.
En seguida empezamos a ver quién es realmente Laura Palmer, conocida anteriormente en la serie por el espectador, por los recuerdos, ensoñaciones y nostalgia de todos aquellos que la conocieron y la amaron antes de su muerte. Ahora la tenemos delante de nuestras narices(no es ninguna sorpresa a los lectores del libro), en carne y hueso, ya no es la imagen que nos perseguía a lo largo de la serie, ese fantasma que lo inundaba todo, sino que conoceremos de primera mano y en primera persona el vía crucis personal de una adolescente de 17 años de la que sabemos su trágico final, lo que hace aún más difícil el no sufrir al verla abocada a la muerte.
Sheryl Lee, la actriz responsable de la interpretación de Laura, realiza un actuacion absolutamente soberbia, injustamente ignorada por los grandes premios de aquel año, que pasa por todos los estados emocionales por los que puede pasar un ser humano, sabiendo transmitir al espectador a esa Laura Palmer repleta de dobleces, capas y múltiples personalidades, desde la mujer fatal y despiadada, a la joven irresponsable y alocada, hasta la niña desolada y aislada en un mundo rodeada de gente a la que no puede contar su terrible secreto y que queda perfectamente de manifiesto en una de las escenas finales del largo, cuando Laura llora desconsoladamente en su aula, el día antes de su muerte predestinada, mientras el resto de sus compañeros y profesores la ignoran o parecen no darse cuenta de lo que hay tras ese rostro triste y desencajado.
Y su terrible secreto es el haber sido abusada sexualmente por una supuesta entidad maligna llamada Bob desde los 12 años que ha poseído a su padre Leland. Digo supuesta, porque aunque en la serie televisiva el componente paranomal era grande y servía como excusa para esquivar el tema del incesto, algo que seguramente habría encendido las alarmas de censura tanto de la sociedad como de la cadena, aquí, la visión que tenemos de Leland, interpretado de manera aterradora por un excepcional Ray Wise, cambia todo lo que creemos acerca del personaje, dándonos a entender que Bob es una careta de Leland para realizar las atrocidades que comete y no al contrario, como nos hacía entender la serie, en una despiada crítica y aviso de la terrorífica situación que acontece en muchos hogares, con escenas tan reveladoras y escalofríantes como la cena entre Laura, Leland y su madre Sarah, reflejo de una mujer que sabe que algo no funciona en su casa y que teme a su marido, pero que no se atreve a desafiarle, costándole la vida a su hija. Esta idea aumenta, tras ver los siguientes filmes del realizador, "Carretera Perdida"y "Mulholland Drive" donde los personajes protagonizados por Bill Pullman y Naomi Watts en las respectivas peliculas, se desdoblan en reflejos distorsionados y mejorados de si mismos, para no afrontar los atroces actos que cometen en nombre de un supuesto amor. Unos personajes que vistos en perspectiva son derivados de este Leland Palmer escindido entre el amor paternal por su hija y las pulsiones sexuales mal dirigidas y reprimidas que le llevan a abusar de su propia hija y acostarse con prostitutas que luego le chantajean (Teresa Banks) y que se parecen enfermizamente a su hija Laura.
Esto no quita para que el elemento paranomal desaparezca, porque la especialidad de Lynch, su marca de la casa y que es lo que a sus seguidores nos apasiona, es que todo es cierto y a la vez no lo es, es decir, el espectador puede y debe quedarse con la interpretación que más le guste, le interese o le parezca más lógica, dentro de las innumerables pistas de un puzzle apasionante que nos ofrece Lynch . En la película vuelve la habitación roja, el enano y el manco (revelándonos su asociación y parentesco), seres que parece ser viajan a través de la electricidad y que siempre han estado, están y estarán, provenientes de un lugar en el que las normas espacio-temporales no existen, en un universo, el de la Logia Negra y el del propio pueblo de Twin Peaks, donde el tiempo en vez de discurrir en línea recta, está superpuesto, sin saber realmente donde comienzan y acaban las cosas, una cinta de Mobius, una espiral infinita que serviría también como punto de partida de lo que sería la siguiente y mejor pelicula de toda la filmografía de David Lynch, "Carretera Perdida".
Porque lo que hace diferente a este traslado de Twin Peaks a la pantalla grande es esa extraña cualidad de precuela-secuela que tiene este proyecto. La película nos está contando lo que ocurrió antes de la muerte de Laura Palmer y la posterior aparición del agente Cooper en el pueblo y las vidas de Twin Peaks. Pero secuencias como la anteriormente mencionada de David Bowie, o el sueño en bucle infinito de Laura Palmer donde Cooper se le aparece dentro del sueño desde la Logia Negra y le avisa de una serie de acontecimientos que ocurrirán posteriormente en la serie y la aparición de la novia ensangrentada de Cooper, Annie, cuyo destino quedaba en suspense tras el final de la serie, adelanta acontecimientos del futuro y cierra enigmas que quedaron abiertos en el precipitado final del serial, que junto al epílogo- tras la aterradora representación del asesinato de Laura Palmer, que es aún más escalofriante de lo que sus seguidores habíamos imaginado y soñado-dan una conclusión a los personajes de Laura Palmer y Cooper, en un final que da un cierto halo de esperanza y luz tras más de dos horas de un filme que te vapulea emocionalmente, que te deja exhausto tras su proyección, pero que satisface a todos los aficionados con mente abierta de la serie y a los verdaderos seguidores del genial director. Una de las mejores obras de Lynch, a la par con sus obras maestras "Carretera Perdida" y "Mulholland Drive" y el puente hacia la etapa más original, emocionante y arriesgada de la carrera de este inclasificable artista nacido en Missoula.

Twin Peaks: fuego camina conmigo(David Lynch, 1992)
En 1992, David Lynch estaba en la cúspide del éxito y eso que no lo tuvo facil. Una vez descubierto el misterio de ¿Quién mató a Laura Palmer? y debido a la implicación de Lynch en otros proyectos (el rodaje de Corazón Salvaje), provocó que la serie perdiera el rumbo por culpa de realizadores y guionistas que no entendieron el concepto creado por Lynch, hasta que este, volvió en el último episodio de las serie para cerrarlo de manera precipitada (la serie estaba ya cancelada) pero magistral, con un episodio que más que resolver enigmas, abrió muchos más.
Por lo que su llegada en 1992 con su largometraje de Twin Peaks, que en su origen iba a llamarse "Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo. Los Siete Últimos Días de Laura Palmer y Teresa Banks", era esperado con los cuchillos bien afilados por una crítica y unos seguidores que no perdonaban que su genio independiente y fuera de los circuitos de Hollywood, disfrutara de las mieles del éxito y un respaldo popular ciertamente llamativo.
Nadie esperaba la bomba que Lynch llevaba debajo del brazo. La película fue abucheada y pateada en su premiere en el festival de Cannes, una reacción tan enfervorecida como la previa anterior a su estreno, donde crítica y público en busca de una butaca libre, eran capaces de pagar autenticas fortunas para ser los primeros en verla. La rueda de prensa posterior a la proyección del largometraje no fue precisamente un camino de rosas para Lynch, la cual recuerda el autor como uno de los peores momentos de toda su carrera.
La exagerada reacción negativa hacia el largometraje fue debida a algo muy simple: las expectativas. Unas expectativas que Lynch tiró por la borda, dejando pasmados y con la boca abierta a unos aficionados a su serie y no a su obra, y a unos cinéfilos novatos que solo conocían al autor por su anterior y exitosa película, la menos exigente y comercial, "Corazón Salvaje" una obra mucho más facilmente digerible que este Twin Peaks fílmico, que devolvio al Lynch más sombrío y hermético de "Cabeza Borradora" y que sirve de prólogo y pie a su trilogía más abstracta y compleja, formada por "Carretera Perdida", "Mulholland Drive" e "Inland Empire".
Ya desde sus primeros minutos, Lynch juega al despiste y a romper expectativas, en unos créditos que sirven como preámbulo del discurso de Lynch a lo largo de todo el filme. La nieve estática de un televisor sirve como escenario de unos créditos bajo el lánguido y magistral tema principal de la película compuesto por Angelo Badalamenti. Esa calma y apaciguamiento queda rota al terminar los créditos por el estallido del televisor provocado por un hacha y el ensordecedor y terrorífico grito de una mujer asesinada en off. Lynch lo dejo claro en una entrevista horas antes de el primer pase al publico: Esto no es la serie televisiva que todos queréis y amáis. Esto es mi película y no tengo porqué censurarme.
La primera media hora de la película nos retrotrae a un caso criminal que se mencionaba pero no se desarrollaba en la serie en su episodio piloto y al que no se le daba más importancia que el hecho de que el crimen de Teresa Banks seguía el mismo modus operandi que el ocurrido a Laura Palmer. En esta media hora, Lynch nos descubre un pueblo similar a Twin Peaks pero en negativo a través de varios aspectos. El primero, el nuevo agente del FBI, Chester Desmond, interpretado por el cantante Chris Isaak, el cual ya había colaborado con varios temas de su propia cosecha en la banda sonora de "Corazón Salvaje" y que aquí interpreta a un agente que es el reverso negativo del jovial, amigable y carismático Agente Cooper. Desmond, junto al agente Stanley interpretado por un sorprendente Kiefer Shuterland en un papel completamente diferente al que nos tiene acostumbrados y que aquí es un personaje similar al del Henry Spencer de "Cabeza Borradora", una mente privilegiada con escasas habilidades sociales.
Pero el reverso negativo no se queda ahí. Mientras en Twin Peaks la serie, tenemos un cadáver bello y glamouroso como es el de Laura Palmer, cuyo rostro y cuerpo está en paz, aquí tenemos el cuerpo rígido y desencajado de Teresa Banks, y si la autopsia de Laura Palmer era realizada en un entorno frío y aséptico, aquí la autopsia es realizada en un almacén sórdido e insalubre. La policía de Deer Meadow, el pueblo donde aparece muerta Teresa Banks, es hostil y desagradable sirviendo como espejo en negativo de los entrañables y serviciales Sheriff Truman, el agente Andy Brennan y la secretaria Lucy. Y si el espectador de la serie añoraba el café Doble R, sus bellas camareras, y su delicioso café y tartas de cerezas, en Deer Meadow, tenemos su contrapartida con una dueña de la cafetería vulgar y una comida deleznable.
Lynch junta los misterios del serial y la enigmática frase del Hombre de Otro Lugar, "Let's Rock" con el destino del agente Desmond lo que hace que el agente Cooper tenga que hacer acto de presencia en la localidad, aunque previamente seamos testigos de la que quizá es una de las mejores escenas de la pelicula, que transcurre en las oficinas del FBI y que tiene como protagonistas a Gordon Cole, Cooper, el cascarrabias Agente
Rosenfeld y el agente Philip Jefries,(David Bowie )viajero temporal perteneciente a una subtrama que fue mutilada en el montaje final de un filme cuyo montaje original traspasaba las cinco horas de duracion y que nunca ha visto la luz. En esta escena, donde Lynch da rienda suelta a todo su ingenio, somos testigos de un acontecimiento que hace que esta película no pueda considerarse una precuela de la serie, sino también una secuela de la misma, en el momento que el personaje interpretado por David Bowie señala inquisitivamente al agente Cooper y pregunta al resto de la sala si saben quién es realmente el que está ahí con ellos. El seguidor de la serie sabrá que Cooper esta poseído por la entidad maligna Bob en el final de la serie, haciendo que esa escena provoque un escalofrío a sus seguidores, por lo revelador del asunto. Finalizada esta primera parte o prólogo de la película, y tras un monólogo de Cooper a su fiel Diane, la película cambia de tercio y de tono con el reconocible paisaje de Twin Peaks, que aparecían en los créditos de la serie y los queridos acordes del tema principal de la misma. El público respira aliviado. Tras media hora de personajes desconocidos, ambientes sucios y deprimentes y un tono que en nada recordaba a la serie, volvemos a terrenos familiares y conocidos. Craso error.
Lo primero que vemos al entrar de nuevo al mundo de Twin Peaks, es un travelling de Laura Palmer, andando por un vecindario de ensueño, de irrealidad, donde todo es felicidad y alegría, se reune con su mejor amiga, Donna Hayward (interpretada en el filme por la actriz Moira Kelly, debido a que la interprete original Lara Flynn Boyle, se negó a aparecer en la película) y son piropeadas por sus novios oficiales Bobby y Mike. Pero poco después veremos que no es oro todo lo que reluce en la artificialmente inocente e inofensiva población de Twin Peaks.
En seguida empezamos a ver quién es realmente Laura Palmer, conocida anteriormente en la serie por el espectador, por los recuerdos, ensoñaciones y nostalgia de todos aquellos que la conocieron y la amaron antes de su muerte. Ahora la tenemos delante de nuestras narices(no es ninguna sorpresa a los lectores del libro), en carne y hueso, ya no es la imagen que nos perseguía a lo largo de la serie, ese fantasma que lo inundaba todo, sino que conoceremos de primera mano y en primera persona el vía crucis personal de una adolescente de 17 años de la que sabemos su trágico final, lo que hace aún más difícil el no sufrir al verla abocada a la muerte.
Sheryl Lee, la actriz responsable de la interpretación de Laura, realiza un actuacion absolutamente soberbia, injustamente ignorada por los grandes premios de aquel año, que pasa por todos los estados emocionales por los que puede pasar un ser humano, sabiendo transmitir al espectador a esa Laura Palmer repleta de dobleces, capas y múltiples personalidades, desde la mujer fatal y despiadada, a la joven irresponsable y alocada, hasta la niña desolada y aislada en un mundo rodeada de gente a la que no puede contar su terrible secreto y que queda perfectamente de manifiesto en una de las escenas finales del largo, cuando Laura llora desconsoladamente en su aula, el día antes de su muerte predestinada, mientras el resto de sus compañeros y profesores la ignoran o parecen no darse cuenta de lo que hay tras ese rostro triste y desencajado.
Y su terrible secreto es el haber sido abusada sexualmente por una supuesta entidad maligna llamada Bob desde los 12 años que ha poseído a su padre Leland. Digo supuesta, porque aunque en la serie televisiva el componente paranomal era grande y servía como excusa para esquivar el tema del incesto, algo que seguramente habría encendido las alarmas de censura tanto de la sociedad como de la cadena, aquí, la visión que tenemos de Leland, interpretado de manera aterradora por un excepcional Ray Wise, cambia todo lo que creemos acerca del personaje, dándonos a entender que Bob es una careta de Leland para realizar las atrocidades que comete y no al contrario, como nos hacía entender la serie, en una despiada crítica y aviso de la terrorífica situación que acontece en muchos hogares, con escenas tan reveladoras y escalofríantes como la cena entre Laura, Leland y su madre Sarah, reflejo de una mujer que sabe que algo no funciona en su casa y que teme a su marido, pero que no se atreve a desafiarle, costándole la vida a su hija. Esta idea aumenta, tras ver los siguientes filmes del realizador, "Carretera Perdida"y "Mulholland Drive" donde los personajes protagonizados por Bill Pullman y Naomi Watts en las respectivas peliculas, se desdoblan en reflejos distorsionados y mejorados de si mismos, para no afrontar los atroces actos que cometen en nombre de un supuesto amor. Unos personajes que vistos en perspectiva son derivados de este Leland Palmer escindido entre el amor paternal por su hija y las pulsiones sexuales mal dirigidas y reprimidas que le llevan a abusar de su propia hija y acostarse con prostitutas que luego le chantajean (Teresa Banks) y que se parecen enfermizamente a su hija Laura.
Esto no quita para que el elemento paranomal desaparezca, porque la especialidad de Lynch, su marca de la casa y que es lo que a sus seguidores nos apasiona, es que todo es cierto y a la vez no lo es, es decir, el espectador puede y debe quedarse con la interpretación que más le guste, le interese o le parezca más lógica, dentro de las innumerables pistas de un puzzle apasionante que nos ofrece Lynch . En la película vuelve la habitación roja, el enano y el manco (revelándonos su asociación y parentesco), seres que parece ser viajan a través de la electricidad y que siempre han estado, están y estarán, provenientes de un lugar en el que las normas espacio-temporales no existen, en un universo, el de la Logia Negra y el del propio pueblo de Twin Peaks, donde el tiempo en vez de discurrir en línea recta, está superpuesto, sin saber realmente donde comienzan y acaban las cosas, una cinta de Mobius, una espiral infinita que serviría también como punto de partida de lo que sería la siguiente y mejor pelicula de toda la filmografía de David Lynch, "Carretera Perdida".
Porque lo que hace diferente a este traslado de Twin Peaks a la pantalla grande es esa extraña cualidad de precuela-secuela que tiene este proyecto. La película nos está contando lo que ocurrió antes de la muerte de Laura Palmer y la posterior aparición del agente Cooper en el pueblo y las vidas de Twin Peaks. Pero secuencias como la anteriormente mencionada de David Bowie, o el sueño en bucle infinito de Laura Palmer donde Cooper se le aparece dentro del sueño desde la Logia Negra y le avisa de una serie de acontecimientos que ocurrirán posteriormente en la serie y la aparición de la novia ensangrentada de Cooper, Annie, cuyo destino quedaba en suspense tras el final de la serie, adelanta acontecimientos del futuro y cierra enigmas que quedaron abiertos en el precipitado final del serial, que junto al epílogo- tras la aterradora representación del asesinato de Laura Palmer, que es aún más escalofriante de lo que sus seguidores habíamos imaginado y soñado-dan una conclusión a los personajes de Laura Palmer y Cooper, en un final que da un cierto halo de esperanza y luz tras más de dos horas de un filme que te vapulea emocionalmente, que te deja exhausto tras su proyección, pero que satisface a todos los aficionados con mente abierta de la serie y a los verdaderos seguidores del genial director. Una de las mejores obras de Lynch, a la par con sus obras maestras "Carretera Perdida" y "Mulholland Drive" y el puente hacia la etapa más original, emocionante y arriesgada de la carrera de este inclasificable artista nacido en Missoula.
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