viernes, 18 de mayo de 2012

El corazón del guerrero(Daniel Monzón,1999,España)


Con todo lo que me gusta el cine, lo cierto es que no me interesa ningún tipo de clasificación en particular (si es que he de definir alguna preferencia por géneros,por directores o cualquier otra). Busco generalmente por el argumento y los interesantes mensajes (a veces subliminales) que se encuentran en títulos determinados. Pero la que me ocupa hoy la vi por la sencilla razón de mi vena rolera, aunque este retirado practicamente del mundo desde hace unos siete años o así cuando salio la película estaba en mi pleno auge, hoy toca el turno de criticar: El corazón del guerrero: el debut en 1999 como director del entonces semidesconocido Daniel Monzón, hoy gran figura del séptimo arte nacional por su multipremiada Celda 211 que, entre otros reconocimientos, le valió el Premio Goya al mejor director del año 2010.

La verdad es que Monzón no era ningún recién llegado a la hora de presentar su primera película, ya que llevaba muchos años dedicado al cine a través de su labor de crítico y periodista, tanto en papel impreso como en radio y televisión. Además, se había estrenado como coguionista en el thriller de Gerardo Herrero Desvío al paraíso...

Protagonizada por Fernando Ramallo, Joel Joan y Neus Asensi, Monzón dirigió y también escribió El corazón del guerrero y a partir de ese momento abandonó su trabajo como crítico para enfrentarse al de criticado.

El estreno no fue mal: se embolsó un par de galardones del Festival de Cine Fantástico de Ámsterdam, el premio a la mejor película fantástica en el Fantasporto y también el de mejor película internacional en el Fantasia de Montreal.

¿Que es lo que tiene esta pelicula?, para empezar es una película muy atractiva, difícil de clasificar. Y creo que fue causa por propia voluntad de su autor. No es una película de fantasía. No es una película juvenil. No es una película de aventuras. No es una comedia a la española. No es…, nada concreto, sino que se mueve en medio de una ambigüedad que es precisamente lo que la justifica y le da su razón de ser, porque el motivo central del argumento radica en la confusión entre realidad y ficción. O, mejor, en cuál es la verdadera realidad, muy en el estilo de las historias de ese viejo maestro llamado Philip K. Dick. De hecho, el eslógan con el que se promocionó resulta bastante indicativo de por dónde van los tiros: La realidad es mentira.

El corazón del guerrero" es sobre todo las cosas una inocente declaración de amor por la fantasía, con una entretenida trama de dimensiones paralelas: un rolero adolescente se ve poseído por un guerrero de un mundo como el de sus partidas, que ha caído bajo una maldición. Ambas acciones se van alternando, casi siempre con interés y con inteligencia, mientras el guerrero va causando el caos con su anacronismo. La dirección de Daniel Monzón es puramente americana, lo que tiene que entenderse como un elogio. La única pega es un final muy mal resuelto y atropellado, que de todas formas puede interpretarse como "final abierto".

El mayor mérito de la película es su ingenuidad, de la que uno debe de hacerse cómplice o no disfrutará. En esta delicia friki/rolera, hay espacio para la crítica política de comic (muy aguda y divertida, en todo caso; genial la imagen del Parlamento con los diputados convertidos en una secta dominada por un rey brujo) además de una pequeña dosis de sexo y el personaje de Sonja (Neus Asensi) es un claro homenaje a las guerreras dibujadas por Luis Royo.

El rol, normalmente machacado sin piedad por los medios, está presentado con cariño, y los que estamos curtidos en el asunto podemos reconocer muchas cosas en la partida que se juega en un momento del film: el master flipao y cabrón, el excesivo protagonismo de un jugador que hace que los demás pierdan interés, el jugar en sitios raros, las conversaciones sobre las partidas en el transporte público que hacen que los pasajeros te miren mal... El momento más intenso de la película es en una tirada de dados crucial para el protagonista, resuelta de forma magistral mezclándola con la acción paralela del mundo de fantasía; para los profanos puede parecer ridículo enfatizar tanto una tontería así, pero los jugadores sabemos la expectación que puede causar una tirada.

Por otro lado, quizá los enemigos del rol puedan malinterpretar el "mensaje". ¿Un chaval que juega y se lo cree y pierde la olla y pone en peligro a mucha gente? Pero en realidad es todo lo contrario: una apología de la necesidad de poner un poco de fantasía en la vida cotidiana para hacerla más divertida (o huir, no nos engañemos). Si alguien confunde la realidad y la ficción, precisamente son los críticos del rol y de una película como ésta, del todo inocua, porque la ven como una amenaza real. "El corazón del guerrero" es un ejemplo perfecto de diversión, fantasía, inocencia, y todo en un entorno reconocible. Una historia que una persona de 10 o 12 años recordaría con gusto cuando se hiciera mayor.

Ojo, no es una película perfecta. Aparte de ser la opera prima de Monzón, se trata, después de todo, de un largometraje español y, como tal, tiene algunos típicos defectos de algunas(por suerte cada vez menos) películas españolas. Entre ellos: el humor grueso absolutamente prescindible y basado en el sexo, la sobredosis de tacos y palabras malsonantes, cierta tendencia a llevar hacia el sarcasmo escenas que hubieran merecido un mejor tratamiento dramático, una alarmante falta de dicción en varios de los protagonistas que dificulta entender qué están diciendo exactamente y la presencia de personajes televisivos famosos en el momento en el que se rodó la película pero que hoy no aportan gran cosa. A pesar de todo ello,es una de esas películas que se termina casi de pronto (pese a sus casi dos horas de duración) y nos deja con ganas de más. Y preguntándonos si, al final, Ramón no tendría razón y su vida verdadera era la de Beldar. Aún más: preguntándonos si nuestra vida verdadera no será también la "otra", no ésta en la que participamos en este momento (como decía el filósofo chino: "¿Soy yo el filósofo soñando ser una mariposa o soy la mariposa que sueña ser un filósofo soñando ser una mariposa?").


1 comentario:

  1. ¡La puta! Hace mil años que vi esa película, hace por lo menos 8 años, y recuerdo que me encantó, pero nunca recordé como se llamaba. Ahora tengo ganas de volver a verla, a ver si el finde la veo online!

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