
Existen pocas películas (muy pocas) que con mostrarte un breve spot de 30 segundos te sorprenden y te entran unas ganas enormes de conocer información acerca de esa película en cuestión.
Fue lo que me ocurrió a mí en una ocasión en la que fui al cine y contemplé ese breve spot de 30 segundos que me sorprendió muchísimo más que la película que iba a ver en cuestión (ni siquiera me acuerdo de cual era...). Gracias a ese breve anuncio me animé a buscar un poco de información acerca de Rodrigo Cortés, el director de la película. Visione algunas entrevistas que le hicieron y contemplé su grandísimo e inteligente vocabulario, la entrevista en cuestión hablaba de su primer cortometraje,"15 días", ganador de muchos premios y me encontré con la sorpresa que era el director del largometraje "Concursante" unas de mis películas favoritas, por lo tanto mi ansia por ver Buried aumentó considerablemente.
Posteriormente vi su primer trailer y un pequeño Making Off del mismo y las ganas aumentaron todavía más...,un ataúd, Ryan Reynolds, 90 minutos, claustrofobia, tensión...aquello tenía que funcionar...y vaya si funcionó…
Pasados cinco días del estreno por fin pude ir a verla, me sentía ansioso por ver la película de una vez, tenía la sensación de que iba a ver algo inolvidable, y no me equivoqué. Las luces se apagaron, bombardeo de anuncios y trailers coñazos hasta que la película empieza...sorprendentemente con unos títulos de crédito y música 100% a lo misión imposible o película de James Bond, como si fuésemos a ver una nueva entrega de la jungla de cristal... Memorable forma de empezar una película de estas características.
Los títulos de crédito terminan y comienza lo que es para mí unos de los comienzos más sorprendentes que he visto en mi vida y seguro que el tiempo le hará justicia y pasará a la historia del cine.
Pantallazo en negro durante 2-3 minutos solo el sonido angustiado de Ryan intentando respirar hasta que consigue encender el mechero y nos muestra el escenario donde se va a desarrollar toda la peli, un ataúd. Los primeros 10 minutos nos dan a entender que vamos a ser espectadores de una película experimental, surrealista, lenta. Pero nada de eso. Esta obra maestra rebosa tensión, acción y angustia durante sus rápidos 90 minutos sin ningún tipo de cambio en el escenario, jugando con diferentes planos, luces, movimientos...una técnica de cámara, maquillaje, dirección y montaje perfecto.
Ha sido la única película que yo recuerde que ha conseguido acelerarme el corazón de una manera pasmosa, desde que empieza hasta que acaba te aislas completamente del mundo real y la sobresaliente actuación de Ryan hace que no seas testigo de lo que ocurre si no que seas el que esta dentro del ataúd. Desde el comienzo hasta el final para mí no sobra ni echo en falta nada en la película, estuve con la boca abierta durante toda la proyección hasta llegar a un final que me quedará grabado en la retina al igual que su comienzo.
Resulta curioso que cuando voy al cine hago una tradición que puede encadenar en dos cosas, o bien hacer un tímido aplauso al final de la película o bien me voy rápidamente decepcionado nada más comenzar los créditos finales, pero con esta película no sucedió ninguna de las dos cosas. Me quede completamente muerto con un silencio perpetuo durante los títulos finales, me era imposible moverme de la butaca, no podía hacer los tímidos aplausos...todo el mundo se estaba estaba marchando y yo tan solo escuchaba mi corazón latir a 200 por hora.
Finalmente comenze a reaccionar y salí del cine a respirar aire con la sensación de haberme montado ocho veces en la atracción del Dragón Khan en Port Aventura.
Cuando esto sucede no es extraño confesar que vi una obra maestra que podría dejar con la boca abierta al mismísimo Hitchcock.
Mención especial para la música, creando todavía más tensión a la complicada situación en la que se encuentra el protagonista.
La actuación de Ryan Reynolds como dije ejemplar y majestuoso, consiguiendo meterte tanto en su papel que parece que estés tú metido en el dicho ataúd.
Un diez para la originalidad del proyecto y sobre todo para el desenvolvimiento de este algo que muy pocos directores logran. Y es que es una película que ya solo por curiosidad merece la pena ver ya que supuso un gran soplo de aire fresco para una etapa cinematográfica en crisis. Y es para mí un orgullo saber que todo el equipo de realización de esta obra maestra es español exceptuando el guionista y Ryan Reynolds.
Ahora, cualquiera que diga que el cine español es nefasto, su comentario queda anulado al pronunciar la palabra BURIED o bien mencionando el nombre del responsable de todo esto, Rodrigo cortés...
CONCLUSIÓN
Una obra maestra que hay que ver sí o sí. Dejar la estupidez de Híncame el diente para los chavales que no saben lo que significa la palabra CINE. Ver una obra maestra, ir a montar en la montaña rusa durante hora y media. Experimentad Buried.
A no ser que sufras ansiedad o algún tipo de enfermedad cardíaca, debes ver esta joya. Esa es mi opinión.
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