domingo, 3 de febrero de 2013
Paperman(John Kahrs,2012,Estados Unidos)
Hacia tiempo que estaba dándole vueltas en poner una nueva sección para reseñar/criticar el mundo del cortometraje, pero ha tenido que ser este estupendo corto que sirve de procedente de la magnifica Rompe Ralph(en los proximos días tendré lista su critica) para finalmente ponerme ha ello.
Normalmente entre los críticos existe una tendencia molesta que consiste en obviar cualquier extra, en forma de regalo, que acompañe al largometraje de turno. Incluso cuando, como ocurre con este hermoso trabajo en blanco y negro, "Paperman", que sirve de talonero a la película de Disney "Rompe Ralph" en cines, éste podría ser un extra que hiciera a alguien decidirse a ir el cine a ver el combo. John Kahrs, animador en varios trabajos de Pixar, debuta con una pieza sensacional cuyo argumento no es tremendamente original (sirva ver el corto "Signs" de Patrick Hughes, o la película "Don't Go Breaking My Heart" de Johnnie To) pero que está presentado con tantísimo vigor, de forma tan emocionante, que poco importa que nos lo sepamos.
Sin diálogos, narrando exclusivamente a través de la música con momentos que recuerdan enormemente a las eternas Silly Symphonies, presenciamos cómo un hombre y una mujer se cruzan en la parada del tren para luego separarse súbitamente. Cuando él, que queda enamorado en el momento, descubre que ella está en el edificio de enfrente, decide hacer aviones de papel para conseguir atraer su atención... mágico, bellamente diseñado y con una partitura musical superlativa, en "Paperman" encontramos (como en las citadas Silly Symphonies) siendo ésta tan perfecta, expresiva y acertada.
Y aunque no fuera así, quedaría "Paperman" como una rareza de una belleza particular, una píldora de siete minutos que emociona, que con pocos recursos consigue lo imposible: que podamos pensar, por un momento, que puede ocurrir cualquier cosa. Que el cine es magia, y que queremos estar ahí, dentro, todo el tiempo que nos sea posible. Una delicia que nada tiene que envidiar a los mejores trabajos de Pixar, y que junto a "Maggie Simpson: Un largo día de guardería" nos devuelve un poco de aquello que se perdió en el momento en el que la animación dejó de entenderse como medio para convertirse en una etiqueta, sinonimo de "infantil", "para niños" o directamente, "no para adultos". Para volver a soñar.
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